Cómo empezar a poner límites sin sentirte culpable
Decir que sí a todo tiene un precio, aunque no se vea enseguida. Poner límites no es ser egoísta: es cuidar tu tiempo, tu energía y también tus relaciones.

EjemploArtículo de ejemplo con información general. No sustituye la valoración de un profesional.

Si te cuesta decir que no, no es por falta de carácter. Muchas veces aprendimos que nuestro valor dependía de estar siempre disponibles.
Empieza por algo pequeño
No hace falta empezar por la conversación más difícil. Prueba con situaciones de poco riesgo: pedir un día más de plazo o decir que hoy no puedes quedar.
Di menos, no más
Un límite no necesita un discurso. «Esta vez no puedo» es una frase completa. Cuanto más te justificas, más invitas a que negocien contigo.
La culpa no significa que lo hagas mal
Al principio es normal sentir culpa. Es la señal de que estás cambiando una costumbre, no de que estés haciendo daño a nadie.


